La pregunta que todos los padres nos hacemos en silencio...
¿Mi hijo está bien de verdad?
¿Se siente seguro, querido, suficiente y capaz de enfrentar lo que está viviendo… incluso aquello que ya no me cuenta?
Sabemos que cada etapa tiene retos diferentes.
Ahora cuéntanos
¿Qué situación se parece más a lo que estás viviendo en casa?
No tienes que encontrar una opción perfecta. Elige la situación que más se acerque a lo que hoy te preocupa.
Conoce los 9 RETOS
Necesito recuperar la conexión con mi hijo.
1. Siento que mi hijo se cerró de repente.
Entrando a la secundaria, mi hijo empezó a encerrarse. Antes me contaba todo y ahora prefiere el silencio o su cuarto.
Se parece a tu situación:
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Llega de la escuela y se encierra.
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Sus respuestas ahora son bien, nada, no sé.
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Prefiere el celular antes que platicar conmigo.
2. En casa todo se volvió pelea o portazo.
Con la llegada de la adolescencia, cualquier cosa se convierte en pelea: la tarea, el celular, la hora de dormir. Ya no sé cómo poner límites sin que se encierre.
Se parece a tu situación:
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Cualquier no se convierte en pelea.
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Cierra la puerta de un portazo.
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Ya no sé cómo corregirlo sin que se moleste.
3. No sé si mi hijo está bien de verdad.
Empezó la secundaria y lo veo distinto: más callado, menos interesado en lo que antes le gustaba. Me preocupa no darme cuenta de lo que está viviendo.
Se parece a tu situación:
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Ya no le entusiasma lo que antes disfrutaba.
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Dice nadie me entiende cuando trato de acercarme.
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No sé si tiene amigos con quien hablar de verdad.
Quiero que mi hijo se sienta fuerte por dentro.
4. Lo veo sufrir y no sé cómo ayudarlo
Veo a mi hijo preocupado, ansioso, irritable o emocionalmente rebasado. A veces explota por situaciones pequeñas, se frustra con facilidad o no sabe cómo manejar lo que siente. Yo quiero ayudarlo, pero no sé qué decir ni qué hacer.
Se parece a tu situación:
- Lo veo ansioso o preocupado.
- Explota por todo.
- Se desespera fácilmente.
- Ya no tolera equivocarse o frustrarse.
5. Siento que mi hijo ya no se siente suficiente
Mi hijo se compara constantemente, duda de sus capacidades o siente que los demás son mejores que él. Me preocupa que esté perdiendo la confianza en sí mismo y que las críticas, las redes sociales o las opiniones de otras personas estén afectando su autoestima.
Se parece a tu situación:
- Dice que no es suficientemente bueno.
- Se compara con todos.
- Habla negativamente de sí mismo.
- Ya no confía en sus capacidades.
6. No sabe quién es sin que otros lo definan
Siento que mi hijo depende demasiado de la aprobación de sus amigos, de sus maestros o de lo que ve en redes sociales. Le cuesta tomar decisiones propias, poner límites o reconocer lo que realmente quiere.
Se parece a tu situación:
- Necesita constantemente la aprobación de los demás.
- Cambia su forma de ser para encajar.
- Se deja manipular con facilidad.
- No sabe expresar quién es o qué quiere.
Quiero protegerlo sin perderlo.
7. Siento que el celular y sus amigos me están ganando
Parece que el celular, los videojuegos, las redes sociales o sus amigos tienen más influencia sobre mi hijo que yo. No quiero controlar toda su vida, pero me preocupa perder autoridad o no saber qué está consumiendo.
Se parece a tu situación:
- Ya no puedo competir contra el celular.
- Está enganchado a videojuegos o redes sociales.
- Sus amigos están cambiando su comportamiento.
- Se desconecta de la familia por estar frente a una pantalla.
8. No sé cómo protegerlo sin perder su confianza
Quiero cuidar a mi hijo, pero sé que ya no puedo decidir todo por él. Me preocupa que no sepa poner límites, que esté en una relación poco sana o que enfrente situaciones para las que todavía no está preparado.
Se parece a tu situación:
- Le cuesta decir “no”.
- No sabe poner límites.
- Tiene una amistad o relación que me preocupa.
- No sé cómo hablar con él de sexualidad.
9. Tiene miedo de crecer y yo no sé cómo impulsarlo
Veo a mi hijo inseguro frente a las decisiones, los cambios y las responsabilidades que vienen con crecer. Tiene miedo de equivocarse, fracasar o enfrentar conflictos. Yo quiero impulsarlo, pero a veces también siento miedo de soltarlo.
Se parece a tu situación:
- Tiene miedo de equivocarse.
- Evita tomar decisiones.
- Le asusta crecer o asumir responsabilidades.
- No sabe resolver conflictos.